Razones para no tener un coche en propiedad

Hoy en día tener un coche en propiedad no es tan importante como hace unos años. ¡Hoy te contamos las razones!

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Los tiempos cambian y tener un coche en propiedad ya no es tan importante como hace una década. No solo por las diferentes alternativas más económicas que existen en la actualidad, sino por el coste que supone en sí mismo. Si aún no terminas de decidirte por decirle adiós a tu coche, ¡aquí te dejamos varias razones que te ayudarán a replantearte tu decisión!


¿Por qué no tener un coche en propiedad?

Hoy en día, las compras de vehículos nuevos de fábrica están descendiendo para darle protagonismo a las de los coches de segunda mano y los vehículos de ocasión. Ambos tienen un precio inferior y, si sabes buscar y elegir, puedes encontrar propuestas ajustadas a tu presupuesto.

Sin embargo, nuestra sociedad está en continuo cambio y nos vamos adaptando a las tendencias del mercado y a las que las propias circunstancias del planeta nos obligan. Una de estas tendencias es la de prescindir de tener un coche en propiedad y optar por los de alquiler o por un coche de suscripción.

Pero volviendo a la temática que tratamos hoy, ¿cuáles son las razones por las que cada vez más personas se plantean no tener un coche en propiedad?


Depreciación

Con un coche en propiedad sucede igual que con el dinero que tienes en la cuenta corriente y que no estás invirtiendo, que con el tiempo su valor disminuye. Con los vehículos, es lo que se conoce como depreciación. El simple hecho de haberlo comprado hace que dicho valor ya se reduzca en un 10%, y a medida que pasan los años, este porcentaje sigue incrementándose progresivamente.

Si bien es cierto que no sucede igual con todas las marcas y modelos, vender tu coche a los pocos años de uso para cambiarlo por otro que se adapte a tus nuevas necesidades, no te saldrá nunca rentable.

Múltiples costes asociados

Un coche en propiedad supone gastos fijos y otros variables, pero que siempre están presentes en mayor o menor medida. El seguro del coche y los impuestos son un coste del que no es posible deshacerse.

Pero además, el combustible, las revisiones y el mantenimiento, así como las averías, son otros gastos que también son constantes. Y cuanto más antiguo sea tu vehículo, con más frecuencia se darán estas últimas. Incluso si has apostado por comprar un coche de segunda mano y la inversión ha sido menor, los costes no desaparecen.

Intereses de los préstamos

Si has comprado o quieres comprar un vehículo sin estrenar, lo más probable es que solicites un préstamo para ir pagándolo a plazos. Esto implica que al precio total del coche, tendrás que sumarle todos los intereses que te cobren por ello. Salvo que apuestes por los coches de ocasión y te ofrezcan un pago a plazos sin costes extra, la realidad es que acabarás pagando mucho más de lo que deberías.


Preocupaciones

Las averías son algo más que un desembolso que puede ser mayor o menor. Son también una incertidumbre relativa al funcionamiento posterior del vehículo y un tiempo en el que nos quedamos sin él. Si lo necesitas para trayectos en los que puede no haber alternativa, el problema se complica aún más.

Desactualización

Igual que se produce la depreciación, un coche en propiedad también supone renunciar a las innovaciones tecnológicas y de seguridad. Cuanto más nuevo sea un vehículo, más avanzados serán los sistemas que utiliza. Además de hacer que tu conducción sea más segura, también será más cómoda.


No equivale a poder adquisitivo

Hasta hace unos años, quien quería demostrar su poder adquisitivo se compraba un coche de una marca prestigiosa y un modelo de gama alta. Hoy, el dinero se emplea en otros lujos o caprichos y no tanto en aparentar a través del vehículo. Puesto que la finalidad es en realidad la misma, la del transporte, el mantenimiento puede llegar a ser tan elevado que se convierte en una inversión muy poco rentable.


Alternativas más interesantes

El principal motivo por el que tener un coche en propiedad está dejando de ser la opción principal es que ya están apareciendo alternativas, que permiten disfrutar de un coche únicamente cuando se necesita. Con ellas, como es el caso de los coches de suscripción, todos los inconvenientes anteriores desaparecen. Así, podrás olvidarte del seguro, del mantenimiento y la reparación de averías o de la desactualización.

Al suscribirte a un coche, accederás a modelos actuales con tecnología moderna y solo tendrás que pagar por el combustible y los peajes, así como por el tiempo de uso que haces de él. Si ya disponemos de esta opción en otras comodidades de nuestro hogar, ¿por qué no aplicarla también a los coches? ¡Disfruta de las ventajas de suscribirte a un coche con OK Mobility!

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